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“Cada vez más familias no saben cómo salir adelante”

Desde la representación uruguayense de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), señalaron que “hubo una caída de 400 puestos de trabajo en la construcción” y que muchas familias recurren en pedido de ayuda.

Las demandas de trabajadores uruguayenses se hacen carne y se viven en la cotidianeidad de nuestra ciudad. El nuevo acuerdo con el FMI ya trae un aumento de la miseria y la pobreza que sufren amplias capas del pueblo trabajador. Un reciente informe del Observatorio de la Deuda Social (UCA) indicó que el 48,1% de los niños y niñas vive en condiciones de pobreza. Además, más de un 10% está en la indigencia. El informe también da cuenta de un tercio de esos niños y niñas come en comedores, tanto escolares como pertenecientes a las organizaciones de desocupados y trabajadores precarios. En esta línea, el informe también se refiere a la “pobreza y desigualdad escondidas” y arrojó, entre otros datos, que el 63,9% de las personas en situación de pobreza presenta malestar psicológico, que el 22,8% de los pobres e indigentes se sienten infelices y que un 40% de los chicos en situación vulnerable nunca leyó un libro.

Impacto local
Andrés Díaz, refernete en nuestra ciudad de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), dialogó en la semana con el programa radial “Entren los que quieran” y allí hizo referencia a la crítica situación que se vive en la clase trabajadora de nuestra localidad. Al respecto manifestó que junto a otras organizaciones sociales, salen a las calles para defender sus fuentes de trabajo y exigirle al Estado y a las gobernaciones que articulen con las cooperativas para llevar a cabo las cientos de obras que se comprometieron a realizar.
“La situación es mala y se va empeorando con el ajuste, que afecta siempre primero a los más pobres. En lo político, me parece que estamos atravesando una nueva crisis de representatividad. El Estado ha perdido la capacidad de planificar su desarrollo territorial y por lo tanto, de transformar la realidad”, indicó Díaz.
En otro momento del diálogo se refirió al trabajo que realiza CTEP y explicó que “tiene una doble función. Por un lado, la sindical desde donde defendemos los derechos de los trabajadores de la economía popular. Desde ahí, implementamos el monotributo social para que tengan cobertura de salud y aportes jubilatorios, y también el salario social complementario –que fue contemplado por la Ley de Emergencia Social de 2016– y que es una ayuda para quienes no llegan al salario mínimo vital y móvil. Por otro lado, la CTEP organiza el trabajo de los movimientos. También hay un laburo fuerte con el reciclado (cartoneros), y también damos talleres de capacitación, ya sea de oficio o de economía popular desde un aspecto más teórico.

Pérdidas de fuentes de trabajo
“Creo que desde el 2015 hasta acá la situación se ha agravado muchísimo más, en la ciudad hubo una caída de 400 puestos de trabajo en la construcción, algo muy ligado a nosotros. Porque muchos compañeros vienen de ese sector, y al quedarse sin laburo tienen que salir a trabajar con el carro y juntar cartones para al menos, como se dice en el barrio, parar la olla. Así que sí, es cierto que la situación se agravó y se sigue agravando día a día”, comentó Díaz, y agregó: “todos los días aparece un compañero o una familia que se acerca para buscar una mano ante la crisis. Nosotros decimos pan y trabajo y el Fondo al carajo. En el barrio te vas encontrando que cada vez más familias no saben cómo salir adelante y piden ayuda. Esto se ve en los comedores comunitarios que no dan abasto y es una situación muy compleja”. “Si no hay organización comunitaria, no hay nada que ordene la vida de los sectores excluidos, porque ni el Estado ni el mercado llegan. La organización de los vecinos como trabajadores genera sentido de comunidad y permite que los jóvenes tengan una visión de la cultura del trabajo, de compañerismo”, dijo Díaz convocando a los trabajadores a que se unan para poder dar lucha a la preocupante realidad que se vive en asentamientos y barrios humildes de la ciudad, donde la pobreza es grande.

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